Wednesday, 22 June 2011

Nowhere Boy


Como con todo en este país, la película de la directora británica Sam Taylor-Wood ha llegado a España con un año de retraso, pero la espera ha valido la pena.


Nowhere Boy es una película que uno va a ver con miedo porque pueden haber hecho el destrozo más grande de la vida de un gran artista. Gracias a dios, el film refleja con bastante exactitud y maestría la juventud de John Lennon. Es una película perfectamente recomendable para cualquier fan de los Beatles o de John.


El argumento se centra en la historia de la relación de Lennon con su madre Julia, que le abandonó siendo él muy pequeño. John, que vivía con su tía Mimi, acabó por reconciliarse con su madre justo antes de morir ella atropellada, suceso que le marcaría enormemente.


La película nos enseña a un Lennon rebelde y chulo, que pretende emular a sus ídolos del Rock ‘n Roll. El actor Aaron Johnson le interpreta a la perfección, pero para mi gusto el Lennon de la película es un Lennon demasiado guapo y cachas.

Lo mismo ocurre con el actor que interpreta a Paul McCartney (Thomas Brodie Sangster) que a pesar de sólo llevarse dos años con Lennon, en la película parece que la diferencia de edad es mayor, ya que el actor (aunque tenga la misma edad que Aaron Johnson) tiene cara de ser un niño.


A pesar de que la película se centre en John Lennon, el personaje de McCartney también merece ser comentado. Se ve el contraste que había entre los dos artistas: John Lennon más preocupado por la imagen de rockero rebelde y McCartney más amante de la música por el simple hecho de hacer arte, un John arrogante frente a un McCartney más humilde.

En una escena, hacia el final de la película, tras la muerte de su madre John pierde los nervios porque oye a Paul tocar el banyo de Julia, pega a un amigo y tira a Paul al suelo de un puñetazo. Entonces McCartney se levanta y le abraza. Con esta escena queda reflejado cómo John encuentra en Paul a la mitad que le complementa y que lo seguiría haciendo durante muchos años al convertirse en su gran amigo.


Un dato: sólo en un instante del film parece que va a nombrarse la palabra “Beatles” cuando Mimi pregunta a John por el nuevo nombre de la banda. Pero Lennon evita responder a esa pregunta.

Thursday, 16 June 2011

Paparazzo Extraordinaire


PhotoEspaña ha tenido el enorme detalle de traernos en una de sus exposiciones las fotos de Ron Galella. El Paparazzo Extraoirdinaire, como le apodaban las revistas, presta al Círculo de Bellas Artes una selección de las mejores fotos tomadas a celebridades en esa época en la que la prensa rosa era otra cosa y no la basura en la que se ha convertido, con su continua denigración del periodismo.


Con fotos de Woody Allen y Diane Keaton, de Penélope Cruz, de Andy Warhol, de una hermosa Brigitte Bardot en bañador, de un arrebatador Paul Newman… Ron Galella nos hace disfrutar con cada una de las imágenes.

Son especialmente bellas las fotos que Galella tomó a John Lennon y al Rolling Stone Mick Jagger y la foto expuesta de Bowie, con una luz que ilumina únicamente sus impresionantes ojos bicolores.


Pero sobre todo, lo que más valor tiene en esta selección, son las fotos de Jacqueline Onassis por ser uno de los trabajos que mayor polémica generó y que le hizo ganarse una orden de alejamiento (mínimo 150 pies) de Jacqueline y sus hijos.

Al igual que no podía faltar Jackie Kennedy, tampoco podían faltar las instantáneas de Marlon Brando, uno de los artistas que más le costó fotografiar a Galella. Tanto fue así, que en uno de sus intentos el actor le propinó al paparazzi un puñetazo en la cara que le partió el labio y le sacó cinco dientes.


Todas estas fotografías conviven en la sala Picasso con la proyección de un documental sobre el fotógrafo en el que nos cuentan cómo hacía su trabajo y los problemas que le generaba.


Nos guste o no el trabajo de un paparazzi, lo que está claro es que Ron Galella era todo un artista, como bien reflejan sus fotos y, sobre todo, era constante (por no decir pesado) en sus intentonas de fotografiar al famoso que quería, lo cual le hizo ganarse más de un golpe pero también le hizo ganarse la admiración de muchos (yo incluida) como uno de los mejores fotógrafos y como el mejor paparazzi de todos los tiempos.

Tuesday, 14 June 2011

Singin' in the rain


Singin’ in the rain es uno de los mejores musicales de la historia del cine, si no el mejor. Y, como no podía ser de otra forma, lo tenía que protagonizar uno de los más grandes actores de cine musical: Gene Kelly.


Este film del año 52, nos cuenta la historia de un actor de cine, Don, que piensa que lo tiene todo hasta que conoce a Kathy. Su historia se desarrolla en un contexto marcado por el estreno de The Jazz Singer, la primera película hablada de la historia del cine, que hará que muchos estudios se vean en la obligación de evolucionar y abandonar el cine mudo. Como ocurrió en la realidad, la película nos muestra cómo algunos actores supieron adaptarse y triunfaron y como otros fueron incapaces, por muchas clases de dicción que tomasen.


Es una película cargada de números musicales llenos de vitalidad, con unas canciones que acabarás tarareando y unos bailes asombrosos. Por supuesto, la canción que da título a la película permanecerá en tu cabeza durante un buen rato después de verla.

Dos números son especialmente buenos. El primero es el acompañado por la canción Good Morning, una canción pegadiza y alegre que te da ganas de ponerte en pie y bailar con los actores. El segundo no podía ser otro que el de Singin’ in the rain, que nos ha brindado una de las escenas más memorables de la historia del cine, con Gene Kelly chapoteando en los charcos y haciendo monerías con su paraguas negro.


A pesar de no ser muy amiga del cine musical, esta película ha sido la primera de su género que he conseguido ver sin levantarme a pasear en las escenas de bailes y canciones, lo cual dice mucho de ella. Todo un clásico, si no la habéis visto aún, os la recomiendo.

Cassandra's Dream


Tras el éxito cosechado con Match Point en 2005, Woody Allen se animó con el drama y, en 2007, realizó Cassandra’s Dream, del mismo género.

Este drama, con título proveniente del mito griego de Casandra, cuenta la historia de dos hermanos que, con dificultades económicas, acuden a su tío rico para que les preste dinero, pero su tío se adelanta y les pide un favor: que comentan un asesinato. Collin Farrel y Ewan McGregor interpretan a estos dos hermanos que acaban cometiendo el crimen, que afectará de manera diferente a cada uno de ellos, lo cual desencadenará una serie de consecuencias que les impedirán olvidar lo ocurrido.

Woody Allen demuestra con esta película, como ya había demostrado con Match Point, que no sólo sabe hacer comedia sino que también tiene una gran facilidad para sorprendernos con el drama.

Lo mejor del film es la capacidad de Allen para crear un ambiente de tensión e intensidad que le permite el lujo de no tener que mostrar el asesinato en pantalla y, aún así, consigue que el espectador quiera apartar la vista de la película cuando sucede.

Sin embargo, como el propio director admite, ni siquiera lo hace queriendo; no mostrar asesinatos o escenas de sexo en pantalla le sale inconscientemente. Cierto es que no hay necesidad de mostrar algo que se puede respirar en la atmósfera que ha creado con gran maestría.

Además, hay que destacar el tema del mal, del asesinato como huída, como ya había hecho en Match Point. Pero, al contrario que en esta, en Cassandra's Dream los asesinos no salen impunes y pagarán muy caro las consecuencia de sus malas decisiones.

A pesar del mal recibimiento que le brindó la crítica, no es una mala película; ya le gustaría a muchos tener un Cassandra’s Dream en su filmografía. Tratándose de un grande como Woody Allen, que va a película por año, no se le puede reprochar nada.

Recomiendo verla y recomiendo ignorar a la crítica que se hizo de este film, de este buen drama, que no sabe aceptar que Allen puede hacer algo más que comedias, que Allen sabe hacer (y muy bien) casi todo lo que intenta.

Monday, 13 June 2011

Los EE.UU. contra John Lennon


We're more popular than Jesus now”, dijo John Lennon en una entrevista para el London Evening Standard el 4 de Mayo de 1966. Y ahí empezó todo.

Esta película documental refleja cómo a partir de esta frase se empezó a forjar una campaña de odio contra el exbeatle que se vio alimentada por las amistades que John y Yoko hicieron al trasladarse a Nueva York, entre las que figuraban los activistas Angela Davis o Bobby Seale. Pero sobre todo, el punto detonante de esta absurda persecución fue el concierto que se celebró para pedir la liberación de John Sinclair, que había sido condenado a diez años de prisión por darle dos canutos a una agente federal.

En este concierto, John y Yoko Ono cantaron una canción dedicada a Sinclair; fue retransmitido en toda la Nación. En este preciso instante, las autoridades empezaron a temer a Lennon.

Apoyándose en declaraciones de políticos, activistas, periodistas y de la viuda del artista, los directores de este documental dibujan ante nuestros ojos a un John Lennon soñador y luchador, que peleaba por la paz en un contexto de guerra, la de Vietnam, que estaba matando a millones de ciudadanos vietnamitas y de soldados estadounidenses.

Miles de jóvenes seguían y apoyaban a Lennon y eso al presidente Nixon no le favorecía en absoluto. De ahí que tratase de deshacerse de él mediante una orden de deportación supuestamente fundamentada en unos antiguos cargos que John Lennon tenía por posesión de droga. Lo tristemente cierto era que le perseguían por pacifista, como también es triste el espionaje y seguimiento al que fue sometido.

Con imágenes de la vida de John Lennon, la película cuenta con momentos estremecedores como la quema de discos y demás merchandising de The Beatles que hace que se te ponga la piel de gallina y se te salten las lágrimas. Otras imágenes conmovedoras son en las que vemos a un Lennon padre, con su hijo Sean. Aunque si se piensa detenidamente, estas imágenes son más para entristecerse que para enternecerse si nos acordamos de su primer hijo, Julian.

Esta película es sobre todo John Lennon en estado puro: soñador y excéntrico, orgulloso y arrogante, pero ¿existe algún genio que no lo sea?