Thursday, 27 October 2011

The Purple Rose of Cairo


Woody Allen vuelve a dejarme con la boca abierta una vez más en una película que no sé por qué extrañas circunstancias no había visto todavía.

La rosa púrpura del Cairo se desarrolla en New Jersey, en los años 30, La Gran Depresión. Cecilia es una mujer que se mata a trabajar mientras su marido es un vago imbécil que la trata mal e incluso la pega. Su única vía de escape es ir al cine y sumergirse en las historias que cuentan las películas. Cuando proyectan La rosa púrpura del Cairo, le gusta tanto que va a verla una y otra vez hasta que el protagonista, asombrado de que siga yendo una y otra vez, sale de la pantalla y decide quedarse con ella en el mundo real desatando el caos.

Woody Allen siempre introduce esa pizca de ficción en sus películas. En este film, la dosis de ficción que nos da nos la suministra mezclándola con la realidad de una manera asombrosa cuando el personaje se acerca a la pantalla, sale de ella y comienza a hablar con Cecilia.

Hay momentos remarcables en el film que reflejan maravillosamente cómo era el cine de esa época: el espectador iba al cine y ya sabía el tipo de película que iba a ver; cuando el personaje sale de allí y la película no se desarrolla como debería, se escandalizan y se enfadan.

Otro punto fuerte de la película es la música que utiliza. Una vez más el director neoyorkino nos regala una banda sonora con una música deliciosa que culminada por una escena musical de Fred Astaire proyectada en la pantalla del cine.

Por otra parte tenemos los maravillosos diálogos que llenan el guión de principio a fin que son tan sumamente absurdos que resultan brillantes y te hacen reír en todo momento y con frases tan memorables como aquella en la que Cecilia le explica a Gil que en la vida real no existen los fundidos a negro dejándole totalmente desconcertado.

Por último me parece remarcable el final de la película, un final que se sale de los cánones marcados por Hollywood y que demuestra una vez más que el cine de Woody Allen no es nada americano y que está mucho más cercano a la concepción europea.

Como curiosidad, cuando proyectó este film por primera vez, antes de ser estrenado, le dijeron que cambiase el final y su película se convertiría en todo un éxito. Gracias a Dios, hizo caso omiso diciendo que una de las razones por las que había decidido rodarla era ese final.

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